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La Gran Sociedad

Por Carlos Rego

En la anterior entrada mencionaba a Res Publica y su alma mater, Phillip Blond. Era pertienente porque sin su figura no podríamos entender muchas de las declaraciones y posibles acciones del actual primer ministro David Cameron. Para hacernos una idea, más o menos precisa, Res Publica es el think tank de los torys, algo así como FAES para el Partido Popular.

Los conservadores ingleses, escarmentados por más de una década en la oposición, han aprovechado su particular paso por el Rubicón y se han procurado un corpus intelectual que, sin duda, les será muy útil ahora que están en el poder. A la criatura la llaman Big Society (la Gran Sociedad), parte nuclear de lo que se conoce como Red Tory (Conservadurismo Rojo o Conservadurismo Social) y que se sustenta sobre una premisa básica: el Estado y el Mercado han fracasado irrefutablemente.

¿Y qué propone? Un nuevo pacto social, una refundación de los principios sobre los que se asientan la sociedad, el Estado y las relaciones económicas o mercado.

En su discurso para la presentación en sociedad de Res Publica, titulado El Futuro del Conservadurismo, Blond explica las líneas maestras de lo que más tarde, se supone, intentará implementar y concretar David Cameron. Básicamente son estas tres:

1º Un Estado Civil. Se refiere a que es necesario devolver el protagonismo a la sociedad. Se trata de construir un Estado que sea la unión de voluntades libres y personales. Es necesario acabar con el Estado actual “que en vez de ser soporte de la sociedad, la destruye”.

¿Y cómo hemos llegado a esta situación? Por el viejo truco de la zanahoria, por la quimera del Estado del Bienestar. Siempre hemos estado dispuestos a ceder más y más libertad y autonomía a cambio de un hipotético beneficio social.

De forma cabal, Blond propone pasar del “ciudadano suplicante” al ciudadano responsable. Así el Estado Civil “restauraría lo que el Estado del Bienestar ha destruido”: las relaciones humanas, el asociacionismo. Su lógica no sería su propio beneficio, sino repercutir éste a los ciudadanos. De hecho, en las áreas en las que fuera posible se ha de aplicar el principio de subsidiariedad o ser directamente controladas por ellos mismos. Sería un estado asociativo.

2º Un Mercado Moral. Es evidente que la crisis económica ha suscitado numerosas críticas al modelo neo-liberal. Sin embargo, dentro de la familia conservadora estos “peros” no son nada nuevos. Figuras de la talla de Hilaire Belloc o Wilhelm Röpke (responsable del milagro económico alemán tras la II Guerra Mundial) ya habían formulado sus reservas y posibles alternativas tiempo atrás. Phillip Blond avanza, pues, por un camino no expedito de peligros (probablemente, este el punto más débil de la propuesta de Res Publica) pero sí en parte recorrido por otros grandes pensadores.

La premisa de Blond es bien sencilla: el modelo neo liberal no ha creado un mercado libre, sino que, más bien, ha favorecido la aparición y consolidación de monopolios dominantes que en su condición de to big to fail los hace aún más grandes. Es decir, que la diversidad y la pluralidad son más bien limitadas.

¿Qué propone, pues? Superar el modelo actual y favorecer un capitalismo que se fundamente en la confianza y en la reciprocidad. Pasar de un modelo que, por más neo-liberal que se sea siempre necesita de la burocracia y de un Estado autoritario, a un capitalismo social. Una “economía civil” que favorezca las inversiones a largo plazo (compromiso, responsabilidad) y un clima adecuado para el emprendedor y la pequeña y mediana empresa (confianza).

The Associative Society. Ahora mismo, una “fotografía social” evidenciaría una sociedad que paradójicamente es tan homogénea como atomizada. Son los efectos del estado (estatalización, masificación) y del mercado (individualismo), tal y como los padecemos. Apenas hay diversidad y diferenciación; casi no existen asociaciones, grupos o comunidades que, precisamente, son quienes mejor pueden controlar al estado y al mercado. Estas asociaciones son la mejor defensa del individuo y la comunidad.

The Associative Society es como “un buen hombre y una buena mujer que asumen responsabilidades y que tratan de establecer el bien común”. Suena bien. Tratar de preservar algo es uno de los fines más comunes de cualquier asociación: una idea común, una manera determinada de educar, una ilusión compartida, un interés, etc. Digamos que encuentran un valor en las instituciones, personas o cosas y que están dispuestos a conservarlo y transmitirlo. Lo cierto es que, si no fuera así, se encontrarían en un estado de permanente revolución en el que el perdurar no tendría cabida… y eso sería la muerte.

Y esto es, en resumidas cuentas, la novedad de Res Publica. Aunque, como ocurre con todas las teorías, su acierto no deja de ser una abstracción hasta que no se confronta con la realidad de las cosas, este nuevo conservadurismo que propone Phillip Blond parece contar con la ventaja de no nacer de unos postulados apriorísticos (¡menudo palabro!) sino de la realidad misma; algo, sin duda, muy positivo de por sí.

Publicado en En Concreto

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